| "La otra cara de Budapest: Sziget Festival 2009" |
Página 1 de 2 Texto: Marcela de León.Fotos: Marcela de León. La sola idea de pasar un fin de semana en una isla en el río Danubio (el segundo más largo de Europa) ya suena lo suficientemente tentadora. Si a eso le aunamos un festival con uno de los line-ups más respetables del mundo y un ambiente relajado, carismático e inigualable, pocos podrán resistirse a la idea de asistir. Budapest es una ciudad que deja a cualquiera sin aliento. Hasta el más intrépido y conocedor de los viajeros se paraliza al presenciar la cautivadora belleza de la imponente capital de Hungría. El estar en un lugar que guarda entre sus calles y muros una historia tan vasta es hasta cierto punto abrumador, e insita el anhelo de alargar las horas y los días por el simple hecho de poder pasar más tiempo ahí. Pareciera que de un modo u otro, lo que alguna vez fueran dos ciudades (Buda y Pest) al unirse formaran una aleación perfecta, pues se respira un ambiente de contemporaneidad y modernidad, sutilmente mezclados con clasicismo y elegancia. En agosto de cada año Budapest se convierte en el hogar de uno de los festivales culturales y musicales más grandes de Europa. Éste se lleva a cabo en la pequeña isla de Óbudai-sziget y atrae tanto a húngaros como a extranjeros (desde franceses, polacos, italianos, alemanes, holandeses, suizos, y prácticamente cualquier país de Europa). Lo que comenzara en 1993 como un sencillo festival estudiantil, ha logrado posicionarse como uno de los pioneros a nivel mundial. El 2009 no fue la excepción para que Sziget sorprendiera con un envidiable line-up que incluyó a músicos del calibre de Placebo, Fatboy Slim, The Prodigy, Snow Patrol, Bloc Party, White Lies, Editors, Klaxons, Manic Street Preachers y Primal Scream (por tan sólo mencionar algunos). Podría creerse que el festival en mucho se asemeja a cualquiera de sus homólogos británicos. Sin embargo, éste logra encontrar el balance ideal entre bandas de diferentes nacionalidades, además de incluir en su programa a excelentes bandas locales. Un día normal en Sziget comienza de la forma más relajada posible, sin prisas ni preocupaciones. Sin las interminables filas que podrían imaginarse en un festival de tan alto nivel y sin travesías de una hora para llegar de un escenario a otro. La isla se encuentra tan bien localizada que las opciones son prácticamente infinitas. Se puede optar por pasar la mañana explorando los pequeños mercados, relajarse en los talleres de arte ó tratar de aprender húngaro (lo cuál siempre es útil). Si lo que se quiere es un plan un poco más “turístico”, en menos de veinte minutos se puede estar comiendo en el centro de Budapest y visitando el Parlamento Húngaro.
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